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Historia de una Ciudad en el Camino

Este pequeño núcleo concentraba su población alrededor de la iglesia, -consagrada en el año 1106-, y el hospital que había puesto en marcha Domingo, que muere en 1109, el eremita que construyó además un puente y una calzada, y que está en el origen del asentamiento de nuestra ciudad y en su propio nombre. Inicialmente,
poblada con los moradores de las aldeas vecinas, hacia el año 1125.

A mediados del siglo XII, la población ha crecido ya a lo largo de lo que se conoce como Barrio Viejo; los márgenes del Camino Jacobeo que, viniendo desde Logroño, llegaba hasta la iglesia y el hospital de peregrinos, más adelante, crece el Barrio Nuevo; desde el hospital hasta el puente, camino de Burgos. La actual calle Mayor. Así, hacia 1200, tenemos un burgo con una fisonomía alargada ligada a las peregrinaciones jacobeas, una única calle, El Camino de Santiago.

Un importante crecimiento demográfico -unos 800 habitantes-, económico y urbano se producía como consecuencia de los privilegios reales y fueros que le fueron concedidos por Alfonso VIII en 1187 y 1207. A finales del siglo XIII, ya habían aparecido el barrio de San Pedro, a los pies de la catedral, y el arrabal de Margubete
en la zona norte. En 1334 el rey Alfonso XI de Castilla, otorga el título de ciudad realenga, por su numerosa población, siendo la primera de la Rioja en ostentar dicha dignidad.

Entre 1367 y 1369 se construye la muralla medieval y aparecen a finales del s. XIV, el barrio de La Puebla en el sur -camino a Ezcaray-, y el Barrio del Mercado en la actual Plaza de España. La cuidad se completa con la creación
a lo largo del s. XV de la calle Pinar. Pasando de ciudad-camino para covertirse en una auténtica plaza amurallada.

El siglo XVI conoce el desarrollo y florecimiento de la ciudad, que llega a tener 3000 habitantes en el censo de 1591, incluidos los de los arrabales nuevos que surgen entonces; el de San Roque, al sureste, y el de San Francisco, alrededor del convento del mismo nombre.

Tras un siglo XVII lleno de incertidumbres y crisis como en el resto de España, el siglo XVIII recoge el auge de un nuevo desarrollo urbanístico, con la remodelación de la Plaza Mayor -o de España-, el edificio del Corregimiento y el Ayuntamiento, casas señoriales muy relevantes; los nuevos paseos del Espolón y la Carrera y sobre todo, se levanta la torre exenta en el espacio que ocupaba hasta entonces la cárcel, ahora trasladada al edificio del Corregimiento.

En 1833 Santo Domingo de la Calzada se convierte, con la creación de la provincia de Logroño, en cabecera de comarca y partido judicial. Punto neurálgico de una rica comarca, La Rioja Alta. En 1900 alcanza casi los 4000
habitantes, convirtiéndose en el centro de servicios de la zona. En la primera mitad de siglo XX se abrieron en el casco antiguo las calles transversales que comunicaron las principales arterias interiores. Zonas industriales, destacando principalmente el polígono San Lázaro.
Actualmente sigue teniendo su importancia administrativa, comercial, educativa y turística.
En 1973 fue declarado Conjunto de Interés Histórico Artístico su casco antiguo.